Cine y psicoanálisis
Nosedive

Nosedive

Por Ana Moscón

En este capítulo observamos una sociedad donde la mirada de los otros ha alcanzado el lugar preponderante y determinante de la subjetividad de las personas. El rango social se mide por la cantidad de “estrellas” que se obtengan en cada situación de interacción social que enfrentan. Para intentar cosechar estas estrellas (van de 1 a 5) y así escalar en el ranking personal, las personas de este mundo aparentan constantemente felicidad, no hay enfrentamientos entre ellos. En este capítulo se llega al extremo de que cada actividad es juzgada por la mirada de los otros quedando poco margen para la “libertad”, “lo espontáneo”, “lo azaroso”. Un sistema totalitario regido por la mirada del Otro social, donde si uno no se ajusta a esa mirada queda fuera del sistema.

Desde el psicoanálisis reconocemos que como sujetos estamos siempre determinados por el Otro pero también el hecho de que no exista en el Otro un significante que de un ser al sujeto, es decir, la existencia de una falla inaugural en lo simbólico a la que llamamos real, implica la imposibilidad de rellenar ese vacío o esa nada con una causa única, habilitando la posibilidad para el sujeto de responder por sus acto. De este modo, la libertad estaría dada por ese real, por esa falta de garantías, de respuesta a priori.

La pregunta queda planteada. Cuando se construye desde lo social un Otro mirada que se presenta como completo, totalizador… ¿Hay lugar para lo espontáneo, para ese  margen de libertad? El derrotero de la protagonista nos muestra lo imposible de sostener esa imagen amable constantemente, lo imposible de satisfacer la demanda del Otro. Encuentros azarosos que desnudan la inconsistencia del sistema. El enojo y la agresividad (indisociable del vínculo imaginario) la llevan finalmente a quedar presa, lugar donde le quitan el programa de calificación. Paradójicamente encuentra la libertad entre rejas.

Por Catalina Cuéllar 

 

"Caída en picada" nos confronta al interrogante acerca de la imagen, la belleza y la perfección a la que la protagonista Lacie Pound, cree llegar alcanzar. La incidencia de ese mundo virtual en lo real del cuerpo impulsa a deconstruirlo a una instancia apropiada que se ajusta a los estándares estéticos de aquellos conocidos  como “gente influyente” que lideran el ranking de estatus social  con sus altos puntajes, es con ese círculo de reconocimiento al que Licie se identifica y aspira alcanzar  a través de un aumento en la curva de popularidad de su perfil en la red social, que le permitirá no solo formar parte y ser reconocida como tal, sino además gozar de los beneficios comerciales que otorgan.

Esta curva de popularidad ganará fuerza a partir de la aparición de “Mr. Rags" quien abrirá una puerta destinada al fracaso a partir de la conexión con “Naomy" amiga de infancia que se posiciona como ideal y que encarna todo aquello a lo que Licie pretende alcanzar.

Este paisaje onírico cargado de una estética estática interpela a Licie cada vez que se confronta la perfección del avatar que opera a través de la pantalla con lo más íntimo y subjetivo de su ser, moviendo cada vez mas el velo que oculta lo siniestro de la pesadilla en la que esta a punto de convertirse su sueño de estar en la gloria como un 4.5 y que al final le concederá un despertar que dista significativamente de cualquier puntaje posible.

Despojada de su estatus, su reputación virtual y su avatar , Licie al fin se permitirá mostrar-se en un intercambio propio, verdadero y real con un otro que se encuentra en sus mismas condiciones sin una red social de por medio.

Por Federico Lattner

Este capítulo, a mi entender, muestra hasta dónde el sujeto se puede alienar al otro (a) para el Otro (A). En esa sociedad hay un ideal de obtener 5 estrellas. Este ideal está encarnado en Naomi (entre otros) que tiene casi las 5 estrellas. Lacie pone a Naomi como otro donde se ve reflejada, aunque disminuida en potencia, como el cachorro humano al verse en el espejo. Es a ella a la que se intenta identificar. Trabaja para ello. Sin embargo, hay Otro detrás, que es para quien se realiza este juego imaginario. Podría pensarse en este caso en un Otro social para quien se juega. La sociedad representa a este Otro. El Otro no puede estar encarnado en Naomi, ya que ella es parte de este juego. Ella es el ideal (i(a)). El Otro nunca es parte de esto, sino que es el sujeto en tal caso quien lo pone en este lugar, quien lo mete en el juego. El Otro realmente está en otro lugar. El Otro no es quien juega. El Otro está más allá del juego.

El Otro no existe.

Cuando esto se revela, termina el juego.

¿O comienza?

Psicología, Ética y

Derechos Humanos

Facultad de Psicología / Universidad de Buenos Aires

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