Psicología, Ética y

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Facultad de Psicología / Universidad de Buenos Aires

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Interrupción voluntaria del embarazo
Fetal position

Doctor House: fetal position


 

Escrito por Irene Cambra Badii en colaboración con Delfina Martínez

Fetal Position es el nombre del episodio número diecisiete de la tercera temporada de la emblemática serie Dr. House; fue emitido en 2007 pero mantiene una absoluta actualidad. La trama transcurre en los avatares de una reconocida fotógrafa embarazada, Emma Sloan, quien hacia el comienzo del capítulo llega a una sesión de fotos e intuye de inmediato que algo no va bien. Como en todos los episodios de Doctor House, conocemos al paciente del casoprincipal en los primeros minutos, y luego tiene lugar una descompensación que hace necesario que acuda al hospital -y más precisamente, que se requiera la ayuda del equipo de diagnóstico del prestigioso médico.


En plena sesión fotográfica, Emma nota que no puede leer las letras escritas en la pizarra incluida en el set, y comienza a decir en voz alta unas pruebas para detectar si está teniendo un ACV, siguiendo una regla mnemotécnica: C para detectar si tiene la sonrisa torcida o alguna anomalía en su cara, B para chequear si puede mantener los brazos rectos, H para detectar si está hablando de manera extraña, y T haciendo referencia al valor del tiempo en la detección temprana de los síntomas y en la atención médica que necesita con urgencia. Cuando se da cuenta que las cuatro reglas se cumplen en su caso, indicándole anomalías para cada una de las cuestiones revisadas, pide que llamen a una ambulancia, se descompensa y cae desmayada en el suelo. Cuando llega al Hospital Princeton-Plainsboro, es derivada al equipo de diagnóstico a cargo de Doctor House, quien le realiza algunas examinaciones y ordena estudios para encontrar la causa subyacente a la sintomatología del derrame cerebral que Emma había sufrido.

 

Ante la pregunta de House acerca de cómo la paciente había aprendido a diagnosticarse un derrame cerebral, ella le relata que conoce esta regla mnemotécnica gracias al padre biológico del bebé, médico neurólogo, quien en una ocasión se la había enseñado porque podría salvar su vida algún día. House asume que el padre biológico del bebé es, a su vez, marido de Emma, y bromea con la forma en que ella lo ha nombrado. El escenario se aclara cuando Emma aclara que él es gay y que es solo “un donante de esperma”.

Seguidamente, se confirma el diagnóstico estipulado por House. La válvula mitral del corazón de Emma se encuentra calcificada, esto provoca la presencia de un coágulo en este órgano vital, que a su vez provoca el derrame cerebral y posibles problemas en sus riñones. Cuando el equipo médico de House se acerca a la paciente para decirle que harán una pequeña intervención en la válvula mitral, ella se preocupa por su bebé y pregunta por la posibilidad de realizarlo sin sedantes. Ellos la tranquilizan y le aseguran que el ritmo cardíaco del bebé será monitoreado por separado, y que
ambos estarán bien. Vemos aquí un clásico ejemplo de la puesta en práctica de la autonomía a través del consentimiento informado. Como es sabido, toda intervención médica preventiva, diagnóstica y terapéutica sólo puede llevarse a cabo previo consentimiento libre e informado de la persona interesada, basado en la información adecuada, el consentimiento debe ser expreso, y la persona interesada puede revocarlo en todo momento y por cualquier motivo, sin que esto entrañe para ella desventaja o perjuicio alguno (UNESCO, 2005). Es la paciente quien tiene el derecho de aceptar o no el tratamiento propuesto -o incluso la prueba diagnóstica- más allá de la opinión del médico que indica que sería beneficioso para su salud.


Si bien consiente a la cirugía, este consentimiento en Emma no es “sin reparos”: a lo largo de todo el episodio, el bebé tiene una importancia tal para ella que arriesga su vida con tal de salvarlo y llevar el embarazo a término. Los médicos deben tomar en cuenta estas condiciones para tratarla. Cuando los riñones de Emma siguen fallando y empieza a empeorar su hígado, los médicos deben pensar el diagnóstico en una nueva dirección, y House propone la solución: Emma tiene el síndrome mímico maternal (mirror syndrome). Este extraño trastorno que afecta a las mujeres embarazadas toma su nombre de la similitud entre el edema materno y el hidropesía fetal, e introduce como novedad que el daño o la sintomatología no tienen origen en el cuerpo de la mujer sino en el feto mismo.

Modos de nominación

A medida que la paciente empeora su sintomatología y surgen nuevas propuestas diagnósticas, se introduce la idea de una posible interrupción del embarazo como forma de terminar con los síntomas. House le manifiesta a Chase que el síndrome mímico maternal tiene una cura segura: “dar a luz al feto”. Por su parte, el equipo argumenta que esta intervención no resulta viable con las 21 semanas de embarazo que tiene actualmente: “Matarás al bebé”, ante lo cual House le responde sancionándolo: “Feto. (...) ¿Puede jugar a la pelota? ¿Puede comer? ¿Puede tomar bonitas fotos?”.
Al retomar el contacto con Emma, House insiste al decirle que deben interrumpir el embarazo. Emma propone que realicen un parto inducido cuando el feto sea viable (es decir, dentro de dos semanas) y que dejen a su bebé en una máquina respiratoria hasta averiguar cuál es su anomalía. House insiste en que los riñones de la paciente no pueden esperar las dos semanas que se necesitan para que el feto sea viable. Ante esto, Emma manifiesta que no va interrumpir el embarazo, pero House insiste: “No es un bebé. Es un tumor. Entiendo el morir por una causa, sacrificando tu vida para que tu hijo pueda vivir. Pero esa no es la elección aquí. O muere, o ambos mueren”. En estos diálogos de House con la paciente y con el equipo médico podemos vislumbrar dos cuestiones. Por un lado, las coordenadas de la autonomía y el consentimiento informado. Emma vuelve a dejar en claro su decisión y se niega
nuevamente a que el tratamiento consista en interrumpir su embarazo: “Lo arreglas y los dos vivimos. No daré mi consentimiento. Así que supongo que tienes dos días para averiguarlo”. Por otro lado, resulta interesante indagar en la presentación misma de los dilemas del escenario bioético relativo al origen de la vida. No se trata solamente del dilema relativo al tratamiento de la paciente, y un posible parto preventivo o aborto.

 

Hay un tema que exige nuestra atención desde el campo de la subjetividad, y es el modo de nominación con que se menciona el embarazo de Emma. Los protagonistas de la serie se refieren al bebé de Emma con distintas palabras.
En efecto, no es lo mismo decir feto que bebé. En el primer caso, técnicamente se refiere al nonato que ha finalizado su etapa embrionaria y aún no ha nacido; y bebé se refiere al ser humano de corta edad, habiéndose producido ya el nacimiento. Tanto Chase como Cuddy lo nombran como bebé, y House les corrige cada vez diciéndoles
que se trata de un feto. ¿Se trata únicamente de una adecuación en términos médicos, o es una manera de poner distancia y relativizar su estatus? Asimismo, House se refiere a la intervención como terminación del embarazo, e
incluso aborto, aunque la primera vez que lo menciona dice con su habitual estilo: “hay que remover el feto”. Incluso, mencionarle a la mujer que se trata de un tumor (no sólo por el tamaño sino por sus efectos malignos) podría ya sobrepasar la calificación de arriesgada en su forma de comunicarse -aún conociendo a House y su habitual estilo de
acercamiento a sus pacientes.

 

Estos diferentes modos de nombrar nos indican, en definitiva, diferentes posicionamientos respecto de la posibilidad de terminación del embarazo. ¿Podríamos decir que sería más fácil proponer el aborto de un feto no viable, incluso de un tumor, que de un bebé? El episodio de Doctor House va mucho más allá. En efecto, una segunda lectura que podríamos indagar en relación con el episodio y su título es el escenario de la terminación del embarazo y el posicionamiento subjetivo de cada uno de los médicos respecto del seguimiento de este caso. El posicionamiento del feto (fetal position) -o más bien, el posicionamiento en relación con el feto, será determinante en cada una de
las propuestas médicas diagnósticas y de tratamiento. Por un lado, desde el inicio del episodio, llama la atención la involucración de la Doctora Cuddy, directora del Hospital, en este caso. Tal como interpreta House, esta actitud no está fundada solamente en la consideración de Emma como una paciente importante (por sus famosas fotografías) sino porque ella misma se ve reflejada en la historia de esta mujer, en sus 40 años, exitosa profesionalmente, que intenta formar una familia más allá de tener una pareja estable. Su prioridad en todo momento será la prioridad de Emma: mantener al bebé con vida. Por otro lado, es interesante que la propuesta de tratamiento se modifique en torno del posicionamiento de House frente a este escenario, en respuesta a las insistencias de Cuddy. Cuando el cuadro de Emma empeora, y comienzan a suponer posibles problemas en los pulmones del bebé, House le pregunta a su equipo cómo proceder en esta instancia si considerasen al feto como una persona, independientemente de su madre. Esto implica un cambio de posicionamiento respecto de su postura anterior, donde afirmaba que “su paciente real es la mujer”, quitándole estatus al bebé en sus prioridades médicas. El equipo médico propone entonces la opción de una cirugía exploratoria torácica del bebé, lo cual implica una cirugía con el útero expuesto, diagnosticando y tratando al feto separadamente de la madre. En la cirugía, vuelven a darse los antiguos roles que insistieron a lo largo de todo el episodio. Cuando la paciente comienza a fibrilar, House insiste en cortar el cordón umbilical que la une al bebé, y Cuddy administra tres shocks eléctricos para reanimarla, apartando a House y desoyendo sus indicaciones. La cirugía resulta un éxito y tanto la madre como el bebé se estabilizan rápidamente.

 

La serie reserva para el final algunos toques hollywoodenses, sobre todo con la pequeña mano del bebé rodeando el dedo de House cuando éste le coloca un sensor de latidos, y el efecto flashforward que nos permite ver que luego de unos meses el parto se realiza a término dando a luz un bebé sano. Sin embargo, esto no nos debe empañar el interés del episodio, que va mucho más allá de un posicionamiento ideológico respecto de la terminación del embarazo.
Cuando House se acerca a ver a Emma para realizarle un examen médico post operatorio, le dice: “Lo asombroso es lo rubio que luce el cabello de su bebé”. Emma le señala: “Nunca lo había llamado bebé antes”. House, evadiendo el señalamiento, le dice: “Eso de la barriga que intentó matarla”. Cuando Emma le agradece nuevamente, House se disculpa: “No me agradezca a mí. Yo habría matado al niño”. En un mismo diálogo tenemos condensados todos los modos de nominación: “eso de la barriga”, feto, bebé, niño. Evidentemente, para cada uno de ellos se enfoca un posicionamiento subjetivo y una terapéutica distinta -lo cual, insistimos, tiene gran importancia para
nosotros. Por otra parte, en el intercambio final entre Cuddy y House encontramos una perla para este tema: House: Tú te dejaste llevar por tu instinto maternal y casi matas a dos personas. Si abortas, de 10 mamás sobreviven 10. Si haces lo que hiciste, mueren 9,9 mamás y bebés.

Cuddy: A veces, ese 0,1 vale más que el 9,9.
House: No, vale menos. Exactamente 9,8 menos. Siempre fue así y siempre lo
será.
Cuddy: No para Emma. Y no para su hijo.
Evidentemente, es la entrada de la singularidad -más allá de la estadística médica- lo que marca una diferencia para Cuddy. Sus motivos no son inocentes, tal como interpreta House, pero esa es otra cuestión…

Recorte cinematográfico: