CINE y adicciones
El vuelo

EL vuelo

El protagonista lleva a cabo dos actos heroicos que cambian su existencia de una manera radical: el aterrizaje y la confesión pública. Dos caídas. En ambas hazañas el sujeto está sobrepasado de alcohol y drogas. Lo paradójico es que nos vamos dando cuenta de que si en el inigualable aterrizaje Whitaker pudo salvar a los pasajeros y a él mismo no fue a pesar de que estuviese borracho, sino justamente porque estaba borracho. El segundo acto, la confesión, también deja entrever que de no haber caído en la tentación que lo sumió en la ebriedad y la cocaína, Whitaker no solamente no hubiese dicho la verdad, sino que hubiese seguido creyendo que podía tener el control de su vida. Y es eso lo que él dice durante la dramática maniobra, así como durante la mayor parte de la película: "yo tengo el control". Pero no es verdad, porque precisamente pudo llevar a cabo aquella audacia porque estaba descontrolado por la droga.

Con textos de: 

Flight ("El vuelo"), el acto y la droga como nombre del padre por Marcelo Barros

Recorte cinematográfico:

Psicología, Ética y

Derechos Humanos

Facultad de Psicología / Universidad de Buenos Aires

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