CINE y adicciones
Black museum

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El Dr. Peter Dawson utiliza un implante neurológico que le permite sentir las sensaciones físicas de los demás. De este modo siente el dolor de sus pacientes, pudiendo reconocer una amplia gama de enfermedades y proporcionar diagnósticos muy precisos. A raíz de un suceso que modificó el funcionamiento del implante, la relación de Dawson con el dolor cambió: ahora le encantaba, lo vivía como placentero. Rápidamente él comienza a utilizar el sufrimiento de sus pacientes para satisfacer su excitación sexual, incrementándose su ansia y cada vez necesitando más. Podríamos conjeturar que la ferocidad con la que se desata la adicción de Dawson se encuentra ligada a aquellos restos de la pulsión de muerte que no han sido traspuestos al exterior. Este campo de goce pulsional que no cae bajo el principio de placer nos acerca a la noción de compulsión de repetición. Es ese circuito el que emprende Dawson una y otra vez en busca de la experiencia de dolor, del mismo modo que lo hace un adicto a la droga o un alcohólico, en un eterno retorno de lo mismo. Esta repetición señala la incapacidad de modificar la posición del sujeto frente a ese goce, lo cual en muchos casos lo termina guiando hacia su propia destrucción.

Recorte cinematográfico:

Psicología, Ética y

Derechos Humanos

Facultad de Psicología / Universidad de Buenos Aires

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